Las grabaciones de campo de Emeka Ogboh protagonizan NO-MUZAK en una nueva instalación en el ascensor de La Cárcel Vieja

Emeka Ogboh (Nigeria, 1977), que reside y trabaja entre Lagos y Berlín, ha hecho de la escucha una forma de conocimiento de la ciudad. Lagos atraviesa buena parte de su trabajo como una materia viva, registrada desde sus ritmos cotidianos, sus desplazamientos y, sobre todo, desde la presencia de quienes la habitan. Frente a la hegemonía de la imagen, Ogboh propone otra posibilidad de acceso a la ciudad: comprenderla a través de su dimensión acústica.

En Market (Lagos Soundscape), las voces de vendedores y compradores, los pregones, las conversaciones y el tránsito se acumulan hasta formar una trama de sonidos que no cesan. No existe un sonido principal. La ciudad emerge precisamente de esa simultaneidad, de una multitud de acontecimientos mínimos que comparten tiempo y espacio.

El mercado aparece así como algo más que un lugar de intercambio: es una estructura social que se hace audible. Cada voz señala una presencia; cada interferencia, una relación. Ogboh convierte el paisaje sonoro en una forma de cartografía y devuelve la escucha su capacidad para revelar aquello que la mirada, tantas veces, deja fuera.

NO-MUZAK convierte el ascensor de la Cárcel en un lugar inesperado de escucha. Este proyecto transforma ese espacio transitorio en una instalación curatorial que ofrece piezas de arte sonoro, músicas experimentales o registros históricos seleccionados con intención pedagógica. La propuesta cambia mensualmente y puede incluir obras de artistas contemporáneos, fragmentos documentales, grabaciones de campo o reinterpretaciones musicales poco conocidas. Una experiencia inmersiva en movimiento.