NO-MUZAK aborda la obra de Constantin Brancusi en una nueva intervención en el ascensor de La Cárcel Vieja
La Cárcel Vieja presenta una nueva intervención a través del ciclo NO-MUZAK, un proyecto curatorial que transforma el ascensor del centro en un espacio de exhibición y reflexión a partir de imágenes y materiales de archivo. En esta ocasión, el ciclo se articula en torno a la figura de Constantin Brancusi, escultor fundamental de la modernidad del que se cumplen 150 años de su nacimiento.
Constantin Brancusi cambió para siempre la historia de la escultura al atreverse a ir más allá de la apariencia y buscar la esencia de las cosas. Nacido en Rumanía hace 150 años, llevó a París el espíritu de la tradición popular de su tierra y lo transformó en un lenguaje radicalmente moderno: formas depuradas, líneas limpias y una belleza silenciosa que parece eterna. Brancusi estuvo profundamente integrado en los círculos de vanguardia y estableció vínculos con artistas y poetas como Modigliani, Léger, Apollinaire, Duchamp, Satie y Man Ray. Cuando murió en 1957, Brancusi había transformado de manera definitiva el lenguaje de la escultura. A 150 años de su nacimiento, celebramos no solo a un artista, sino a un visionario que nos enseñó que lo más profundo puede expresarse con lo más simple.
Con esta intervención, el ascensor de la Cárcel Vieja se consolida como un dispositivo artístico no convencional, integrado en el recorrido cotidiano del centro. El ciclo reafirma así su apuesta por formatos curatoriales alternativos y por una programación orientada a la investigación, la mediación cultural y la puesta en valor de la historia del arte desde el presente.